Curso sobre las regiones de la mente
   Lección I: Introducción                                                                              Ir a Hágase tu voluntad
  
 

Introducción:

Para empezar, voy hacer una breve descripción de la mente para así ir asentando los conceptos y que, de esta forma, te sea más fácil asimilar. Después, a lo largo del curso se profundizará en ello.

Primero hemos de saber que hay algunos errores formados sobre la mente. Uno de ellos es el pensar que se da una relación entre la mente y el cerebro, tal y como afirman muchos científicos, ya que todo el mundo sabe que el cerebro pertenece al plano físico y no al mental, que es desde donde se origina lo físico. Sí es cierto que el cerebro ha sido creado por la mente. Otro sería el pensar que hay tantas mentes como seres vivos; si bien esto es verdad a medias, pues mente sólo hay una, que no sólo compartimos los seres humanos, sino que también lo hacemos con otros seres vivos, así como con todo lo demás, ya que los objetos físicos también la tienen, y esta es la razón por la que pueden mantener su forma.  

Existen siete planos básicos de la mente, aunque yo prefiero llamarlos regiones para evitar confundirlos con los planos o dimensiones del alma (Astral, Mental, Búdico, etc.), lo que aquí no se va a tratar.

Pues bien, estas regiones son, por orden de aparición, la Mente original o Fuente. Ésta, realmente no se sabe cómo surgió, pero es un hecho que existe. Después se formó el subconsciente colectivo, a continuación el subconsciente colectivo de la especie, subconsciente colectivo del sistema cultural, subconsciente colectivo familiar, subconsciente personal y consciente.

No hay que confundir “consciente” con “consciencia”. La primera define una región de la mente muy concreta, mientras que la segunda se refiere a la percepción que se tiene de algo. En este caso, a la percepción que tenemos de nuestra mente y experiencia física.

Todas estas regiones constituyen el plano no físico o mental, formándose a partir de aquí lo que conocemos como plano físico. Es decir, la experiencia física.

Como vemos en la siguiente imagen, la consciencia que tenemos de nuestra realidad física, la de cada cual a nivel individual, junto con la consciencia de nuestro consciente, es la que constituye nuestro ego. Hablaremos del ego en otra lección.

 

Esquema de la mente

 

La conexión de todas las regiones de nuestra mente, constituye el Yo. Este Yo, del que hablaremos, junto con el ego, existe en todos los seres. Si bien, en la gran mayoría de los casos lo hace de forma inconsciente.

Continuando con estos errores de los que hablaba, decirte que a lo largo de mi vida he venido escuchando que las personas utilizamos entre un cuatro y un diez por ciento de nuestra mente, según los distintos autores. Pero en realidad no es que usemos ese porcentaje de la mente, sino que es más del noventa por ciento de la mente la que nos utiliza. Obviamente, quitando a aquellas personas con un cierto desarrollo, que por lógica, tienen mayor control sobre su mente.

Esto ocurre porque sólo tenemos consciencia, en el plano mental, de nuestro consciente. El resto sigue operando de forma inconsciente, en una especie de piloto automático.

¿Te ha pasado a veces que has estado pensando en la solución de algún problema sin encontrarla y cuando has dejado de pensar en ello has tenido esa idea que te ha ayudado a resolverlo, ese Eureka?

Sucede así porque estamos plenamente conectados con todas las regiones de la mente, aunque no nos demos cuenta de ello. De otra forma sería imposible la vida física. Pues cada aspecto de la misma ha nacido de la Mente original o Fuente y ha ido pasando por las siguientes hasta la experiencia física.

Las Regiones de la mente son bidireccionales. Es decir, hay una dirección, como decía antes, desde la Mente original o Fuente hasta la experiencia física. Y también desde la experiencia física hasta la Mente original o Fuente. Lo que ocurre no lo controlamos conscientemente.

Decía antes que sólo existe una mente que compartimos, no sólo los humanos, sino los humanos, animales, plantas, minerales o cualquier objeto físico. Pues estos últimos también forman parte de la mente, ya que existen a partir de la Mente original o Fuente.

Lo que sí es individual en cada ser humano es la experiencia física y el consciente (ego) junto con el subconsciente personal.

El subconsciente familiar es compartido por todos los miembros directos de la misma familia, los que constituyen el árbol genealógico. De ahí que cada miembro de una familia adquiere rasgos y aptitudes de algún antepasado al que nunca conoció. ¿Te suena esto? En este punto, te preguntarás lo que ocurre con esas personas que han sido adoptadas, y que por lo tanto no forman parte, desde el punto biológico, de ese clan familiar. Pues bien, sucede que cuando unos padres adoptan un hijo, éste resulta también adoptado por el subconsciente familiar, pasando a formar parte del mismo y adquiriendo su propio lugar en el árbol genealógico. Siempre referido al tema que estamos tratando aquí.

El subconsciente colectivo del sistema cultural es compartido por todas las personas que pertenecen a la misma cultura.

El subconsciente colectivo de la especie lo comparten todos los individuos de una misma especie: Humanos, perros, gatos, etc. En lo que a los humanos se refiere, es más difícil identificar esta región de la mente por la educación que recibimos, aunque con la debida observación se ve. Pero en los animales es más fácil. De hecho lo vemos con mucha frecuencia. ¿Has visto alguna vez a una gata, perra o cualquier hembra de cualquier especie animal, parir por primera vez en su vida? ¿Te has dado cuenta de que sabe perfectamente lo que tiene que hacer en el parto y posteriormente? A eso lo llamamos instinto. Pero esto sucede porque en esta región de la mente existe tal información.

Del subconsciente de la especie hacia arriba, al estar compartido por todos, es donde se produce el fenómeno de la telepatía, entre otros. También se puede producir la comunicación telepática entre miembros de una familia a partir de subconsciente familiar.

Siguiendo la misma dinámica, el subconsciente colectivo, así como la Mente original o Fuente, es compartido por todos los seres vivos u objetos físicos que conforman la realidad.

Cuando oigas que hay personas que hablan con los animales, con las plantas o con las piedras; o cuando oigas que todos somos uno, piensa en todo lo que acabas de leer y lo entenderás.

Si tú logras expandir tu consciencia hasta la Mente Original o Fuente, ¡imagínate lo que podrías hacer! Ya te advierto que no es nada fácil, pues yo mismo, que llevo más de veinte años con estas cosas, sólo he logrado expandirla hasta ahí tres veces. Dos de forma accidental y otra de forma consciente hace algunos años. Ello me permitió conocer todo esto en profundidad.

Lo que sí es fácil es expandirla hasta el subconsciente personal. Desde aquí ya puedes hacer muchos “milagros” que cambiarán tu vida en todo aquello que decidas. Lo veremos en la lección correspondiente.

Si has observado con detenimiento el esquema sobre las regiones de la mente que apareció con anterioridad, habrás observado que hay un concepto del que todavía no he hablado. Sí, efectivamente. Se trata de la energía vital, la madre del cordero, la pieza que lo encaja todo.

Al tomar consciencia de la energía vital y hacerla vibrar cada vez a más alta frecuencia, podrás expandir tu consciencia a las otras regiones de la mente, alcanzando, en su grado máximo, la Mente original o Fuente. Es decir, la iluminación, estado crístico, nirvana o como lo quieras llamar.

Otra función de esta energía consiste en actuar como una especie de filtro que hace posible que en nuestra vida sólo podamos vivir una serie de experiencias y no otras. Si conoces la Ley de la Atracción y te has cansado de practicarla sin ningún éxito, esta es la razón. En la lección XI se explicará.

 

Resumen 

 

Para cualquier duda, sugerencia, aportación o cualquier otra cuestión relacionada con esta lección, puedes hacerlo a través del formulario que encontrarás en la opción “Contacto”, dentro de la web Hágase tu voluntad (justo encima de la lección, a la derecha tienes el enlace). Una vez leídas, si procede elaboraré un anexo con todas las aclaraciones, respuestas y demás.

 

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